Nos enfrentamos al proceso de la finitud sin preparativos previos, sin juegos establecidos y sin materiales pedagógicos adquiridos, logrando la calidad de vida hasta el último momento de la existencia «Pedagogía de la salud»

Nos enfrentamos al proceso de la finitud sin preparativos previos, sin juegos establecidos y sin materiales pedagógicos adquiridos, logrando la calidad de vida hasta el último momento de la existencia «Pedagogía de la salud»

     La Pedagogía Hospitalaria dentro de su contexto busca ser la concreción de la educación Inclusiva con calidad de vida.    A través de su programa lúdico da respuesta a la demanda de una alternativa,  recreativa, ofreciendo la posibilidad de continuar la escolaridad desde la atención a la diversidad, para aquellos Educandos Pediátricos Hospitalarios (EPH), inmersos en programas de morbilidad y mortalidad, con barreras para el aprendizaje y la participación.

Como disciplina estamos en deuda con la recreación, por compartir sus métodos y metodologías, por ser objetiva y paciente en nuestras invaluables, y algunas veces intervenciones de largas sesiones de juego  ¿terapéutico?

Las relaciones que se generan desde estas dos disciplinas en el contexto hospitalario tienen la posibilidad de integrar lo que hacemos los seres humanos permitiendo lograr así una mejor calidad de vida o  ¿Finitud?, atenuando el sufrimiento o buscando una mejor condición, relacionada con la promoción de la educación junto a la salud personal y colectiva.

Abrir oportunidades de vivir mejor para aprender afrontar las tensiones del contexto en el cual interactuamos, incentiva en los seres humanos el desarrollo de sus capacidades cognitivas, metacognitivas y socio-afectivas, desde el proceso de enseñanza, aprendizaje y desarrollo de  «Pedagogía de la Salud».

El objetivo fundamental que se persigue en los pabellones de pediatría es fomentar, proteger y restaurar la salud de los Educandos Hospitalarios, contribuyendo así al bienestar general.  Es una política sanitaria en pro de conseguir calidad de vida,

¿Pero que es calidad de vida?,  o  ¿Se confunde con Nivel de vida?, entre los que repetidamente se discuten durante los comités  de la Organización Mundial de la Salud (OMS):  Nivel de vida:  Salud, educación, recreación,  vivienda,  alimentación, vestuario,  trabajo, seguridad social y  ¿libertades humanas?.

Las estadísticas de salud pública y pediatría desde epidemiología, muestran la realidad sanitaria para planear y ejecutar adecuadamente las intervenciones de las ciencias médicas,   exigiéndoles a aquellos profesionales en medicina,  que la ejecución de los protocolos por realizar,  sea lo más eficiente, eficaz y efectivo posible.   Así evidencian el rendimiento y la relación de los resultados de uno de los  niveles  de vida   «La salud».  Que hoy, es estructurada por la Clasificación Internacional de Discapacidad (CIF)  desde el modelo  Bio-psico-social.

Conviene destacar que la responsabilidad recae siempre sobre ellos, con la dureza de enfrentar su humanidad a los procesos de morbilidad y mortalidad en pediatria, desconociendoles  por su emvestidura medico-científica, que también son seres humanos, construyéndose desde la experiencia del pabellón, hacia la humanización.

En efecto, entre sus múltiples funciones está, el de tramitar los certificados de nacimiento, pero también  de defunción;  los certificados de alta, pero también de hospitalización;  y de escribir con exactitud el diagnóstico de patologías reconocidas de los enfermos en consulta, de los enfermos internados, de los enfermos en procesos de morbilidad, de los enfermos en procesos de mortalidad y de los enfermos con enfermedades raras o huerfanas;  además de la variedad de  servicios hospitalarios,   ajustándose,   al juego,  de la realidad entre la vida y la finitud,  o ¿podríamos denominarle a ese juego, desde pedagogía?,   «la Lúdica de la finitud».

Contextualicemonos ahora desde Pedagogía, por supuesto,  «Pedagogía de la Salud», la construción de  un concepto en donde un día tan solo su contenido,  pasó por el proceso de pensamiento para tratar de convertirse en conocimiento.

«Juguemos de nuevo con las palabras, eso que a muchos de nosotros, los pedagogos,  nos gusta hacer,  filosofar en educación», comentario pronunciado por  el  experto  Casas F. (2010) en conferencia con sus estudiantes de maestría en Pedagogía de la Univ. de La Sabana,  que me sirvió para concluir  que gracias al acto de filosofar, hoy se evidencia la verdadera necesidad de encontrarnos como pedagogos,  en contextos hospitalarios.

¿Juego? o ¿lúdica?,  ¿cuando, como y  donde un Pedagogo Hospitalario (PH), realmente puede utilizar estrategias didáctica para lograr procesos de enseñanza, aprendizaje y desarrollo, en Educandos Pediátricos Hospitalarios (EPH) en protocolos de morbilidad y mortalidad,  y así lograr el fin último de la educación de  la Pedagogía de la Salud?

«La Felicidad», desde la libertad que el conocimiento otorga, para el buen vivir o la finitud».

Primero identifiquemos en el contexto hospitalario, para luego retomar el juego y la lúdica.    ¿Quiénes son los pedagogos Hospitalarios (PH)?.

En el Texto La Pedagogía Hospitalaria en el marco de una educación inclusiva (2001), las autoras indican:       «En relación al profesional del aula hospitalaria responsable directo de la recuperación del niño enfermo»;   y seguido dice,   «en relación a las funciones que ha desempeñar y a la formación que se le ha de dar»           (p.46).

Fundación Telefónica en su cartilla  Aulas en Hospitales, socializada en la reunión de Pedagogos Hospitalarios (2010),  indica:

«Contamos con la participación de docentes y voluntarios, quienes trabajan con compromiso, responsabilidad y ética profesional, brindando una atención personalizada a las niñas, niños y adolescentes beneficiarios.  Los docentes deben practicar la fortaleza emocional y la empatía con personas en situación de enfermedad y tener competencias técnico pedagógicas básicas para concretar procesos educativos de calidad».

Durante el   I Congreso de Pedagogía Hospitalaria, realizado en México D.F (2010), fue evidente la necesidad de saber ¿Quién es?, ¿A qué se dedica?, ¿Cuales son realmente sus funciones?, ¿Cuál su método?, ¿cual su metodología?, ¿Dónde está su aula?, ¿Dónde está su salón de clase?, ¿Dónde está su grado? ¿Dónde está su escuela?,  ¿Dónde está el recreo?, ¿Dónde el periodo de receso?.    Variadas fueron las intervenciones que contextualizaron el tema evidenciando las virtudes,  los valores positivos y cualidades como ser humano, tratando de identificar la definición concreta del PH.

El texto Apuntes de Pedagogía Hospitalaria (2009) citando a Lizasoáin O.,  reconocen al PH como:

«Un profesional de la educación con formación específica en el ámbito hospitalario que maneje aspectos teóricos, competencias técnicas, aspectos deontológicos, éticos y  humanos así como contar en formación enfocada tanto hacia el saber hacer, como hacia el saber estar, para incursionar como institución, en un campo donde la población estudiantil demanda de una atención diversificada y empática» (p. 86).

En otro aparte indican:

«Entre los factores a destacar en esta formación, se considera importante tener en cuenta la actitud del personal asignado al trabajo en hospital, por lo cual resulta pertinente, desarrollar filtros a partir de conocer el expediente laboral y los rasgos de personalidad a través de un periodo de observación y exámenes de respuesta ante lo inesperado; nivel de comunicación, canalización de la agresividad, disposición al trabajo en equipo, experiencia profesional y obtención de metas entre otros aspectos» (p. 87).

Obtención de metas, entre otros aspectos.  ¿Cuáles son esas metas en Colombia para los  PH?,  ¿Desde donde concebimos la intervención educativa a niños en protocolos de morbilidad y mortalidad en contextos hospitalarios?,  ¿Quiénes son realmente los pacientes – educandos,  o mejor los EPH?,    para no desconocer su profesión, ¿Qué es realmente inclusión educativa en contextos hospitalarios?,  ¿Desde qué métodos y metodología pedagógicas educan lo pedagogos hospitalarios?,  y lo más interesante de todo ¿Qué es Pedagogía de la Salud?  Para no confundirla con ¿Recreación Hospitalaria?

Quiero dejar evidencia, y sin el ánimo de sustenarme, que de todo esto nada se.  Reitero fue:    «En donde un día tan solo un contenido,  pasó por el proceso de pensamiento para tratar de convertirse en conocimiento».

Hoy solo quiero que ustedes queridos y críticos lectores me ayuden,   a tratar de convertir el pensamiento  en conocimiento.   Parece ser que las múltiples inmersiones en el contexto hospitalario de los pedagogos no han logrado comprobar la  estructura de una profesión tan sublime como la «Pedagogía de la Salud».

Ahora sí, desde donde se diferencian, estas dos   hermosas profesiones;  Recreación y Pedagogía,   inmersas en contextos hospitalarios,  con su juego y con su lúdica.     ¿Se puede?, ¿Somos lo mismo?  o más aún ¿Tenemos que ser uno solo?.    Con la variada identificación de lo que debe ser un PH, no cabe duda que podríamos ser uno solo,  denominados de pronto,  Pedagogos-terapeutas o terapeutas-pedagogos, con el ánimo de reconocer el contexto,  sin embargo caeríamos en el reiterado y ya obsoleto modelo médico de la deficiencia del siglo XVIII que no permite la inclusión social y educativa con calidad de vida.

El juego según Oaklander Y.  (1978) es:

«La manera en que los niños someten a prueba al mundo y aprenden sobre él.  Por tanto, el juego es esencial para su desarrollo saludable.  Para los niños el juego es un asunto serio.   Y que tiene un propósito determinado a través del cual se desarrollan mental, física y socialmente.  El juego es la forma de autoterapia del niño mediante la que, con frecuencia, se llega al centro de las confusiones, ansiedades y conflictos.  A través de la seguridad que brinda el juego, los niños pueden someter a prueba sus propias y nuevas formas de  ser.  El juego desempeña una función vital para el niño.   Es más que la actividad frívola, despreocupada y placentera que los adultos en general consideran.   El juego también sirve como un lenguaje simbólico… Los niños experimentan mucho de lo que aún no pueden expresar mediante el lenguaje y, por tanto, utilizan el juego para formular y asimilar lo que experimentan»  (p.160).

Irwin (1991),  evidencia la función del juego así:

«El juego de los niños es una mezcla intrigante de fantasías, sentimientos y percepciones de la vida real o irreal, unidas con el espíritu de la simulación»,  (p. 617).

Y es la recreación por esa función terapéutica la que mejor sabe, cómo se juega.    No siempre es fácil ver como ofrecerle a un niño la tranquilidad que requiere, cuando  sus hábitos de vida han sido vulnerados con la facilidad que un diagnóstico clínico tiene para cambiar.   De la puesta del sol a la puesta de luna, su vida y la de su familia.

Basta con involucrarse, desde la «Pedagogía de la Salud» sin la necesidad de ser médicos, para ver  el dolor, el sufrimiento  y la necesidad del acompañamiento efectivo para el devenir.   Compartir con ellos mis EPH, es tan complejo como compartir al mismo tiempo,  la alegría y la tristeza de aquello que un día fue amado y admirado » Su cuerpo»   el que les enseñamos a respetar y a cuidar, pero que hoy,   es invadido por muchos, para poder ser cuidado y respetado.

Trabajando con EPH en procesos de mortalidad,  me permito comprobar que al final de la vida, se rescata el amor por la misma, y que con métodos y metodologías pedagógicas se logra que la siguiente forma de seguir viviendo, nos invite a pasar  serenamente y en paz.

Se rescata el amor por la vida, por seguir viviendo con pasión sea donde sea, acá o haya.

Por ejemplo:

«Cierto profesor, esa es mi profesión, estudiar»

…Mientras contados estaban sus días….

Si.  Hazla respetar,

…Y de esa manera el proyecto de vida, cobra vida hasta el final…

Desde un acompañamiento pedagógico y recreativo se logra el fin de «Pedagogía de la Salud.    Pero la finitud y la acción de morir se robustece de diversas formas,  nunca diferentes, pero sin el derecho de decidir que es bueno o malo, que es bonito o feo,  que es negro o blanco,  que está arriba o abajo,  ya el mundo es tan pequeño que basta con estar con el que hay que estar, cuando hay que estar y nada más.

En la IV Jornada sobre el amor y la muerte llevada a cabo en Valencia España, Bild, R. (2008) concluyó, que en el momento de la despedida:   «Cada persona muere de la misma forma en que ha vivido. Aquellas personas que llegan al final con una sensación de plenitud, aquellos que han vivido intensamente y compartido generosamente vivencias agradables, podrán despedirse de la vida con tranquilidad. No habrá temores y será posible decir adiós a cada uno de los familiares y amigos»    (p 2).

Desde la «Pedagogía de la Salud» y con la Lúdica como uno de nuestros más fieles recursos, estructuramos los métodos y las metodologías a seguir, hacemos planes de aula en ambientes aulicos hospitalarios, con el propósito de impartir una educación diversa, personalizada, con calidad de vida,  o ¿de finitud?, interactiva, integrativa e  inclusiva;  flexibilizando el currículo evaluamos desde los tres momentos de diagnóstico: Pedagógico Situacional, formativo y sumativo;  porque siempre guardamos la esperanza que nuestro EPH se gradúe, como lo escuche en la conferencia de la Fundación Dharma (2010), «De primaria básica, de secundaria básica, de bachiller, de profesional o de la muerte, pero que se gradue», que no sufra.

Las actividades propuestas difieren de las actividades reconocidas como juegos, en cada una de ellas pretendemos establecer los conocimientos que Huizing nos dio durante la formación pre-gradual,  al afirmar que «Todo juego es lúdico, pero no todo lo lúdico es juego» (pg, 283),   justificando el perfil de la lúdica.

La diferencia entre juego y lúdica se evidencia aún más en el contexto Hospitalario y nos damos cuenta,  cuando sabemos,  que si algo no somos los PH, es ser terapeutas.

La intención de  «Pedagogía de la Salud»  es la educación con calidad de vida para la vida, adentrándonos en las pretensiones de la cientificidad de la pedagogía desde las condiciones de los núcleos del saber pedagógico (educabilidad, educatividad, enseñabilidad y aprendibilidad), que requiere de establecer conceptos formativos, educativos y pedagógicos que hay que asumir de manera práctica, pues muchos estamos preocupados en cómo enseñar y cómo aprender,  que ocupados en hacerlo.

La educación como un proceso vitalicio,  se centra en la persona humana recayendo en el accionar, busca la formación y transformación de forma integral, orienta al perfeccionamiento humano,  generando cambios teleológicamente que lleven a la concreción del fin último «la felicidad»,  y al hábito de estructurar valores positivos y virtudes.  Es una acción que involucra la voluntad y que se caracteriza por la razón, la inteligencia y la libertad, con el apoyo del desarrollo  cognitivo, metacognitivo y socio-afectivo.

Ahora bien, la intención no es estructurar la «Pedagogía de la Salud», es enviar un SOS a esos profesionales que se centran en la terapia de juego, que se relacionan a través de los sentimientos, respetando el ritmo del niño y la niña, sin la pretensión de obtener una cura, estableciendo confianza en la psique del EPH, para así saber cuál es el momento más adecuado de intervención de los diversos programas hospitalarios, incluyendo el pedagógico,   ayudándonos  a solucionar el conflicto de los extresores físicos y los extresores emocionales.

Para ello me apoyo del principal objetivo del documento Atención a  la primera infancia en condiciones de discapacidad en el Distrito Capital (2010)  por carecer actualmente, y esperamos que por poco tiempo,  de una legislación adecuada para el EPH.   Cuando dice:

«Contribuir a la garantía de los derechos y el cumplimiento de la política por la calidad de vida en los niños y niñas de Bogotá, en condición de discapacidad e informar a los actores sociales  (Educación, salud, protección, recreación, líderes comunitarios, organizaciones sociales, entre otros) describiendo de manera práctica y sencilla, las principales necesidades que esta condición genera.   De esta manera los actores implicados en la prestación de servicios a esta población, podrá evaluar y establecer las acciones de mejora necesaria» (p.6).

Espero haber descrito de manera práctica y sencilla las principales necesidades de mi población, a la que pertenezco, y lograr con ellos reconocer realmente en qué momento nosotros vinculamos la comprensión intuitiva de la libertad humana del EPH, logrando realmente lo que  denominamos Calidad de vida, definida por la OMS en Ginebra (1966) así:

«La percepción del individuo sobre su posición en la vida dentro del contexto cultural y sistemas de valores en el que vive y con respecto a sus objetivos, expectativas, estándares e intereses»

Por ejemplo

Mami, si tú me has enseñado que yo aprendo jugando
¿Por qué, en el hospital no me enseñan a caminar jugando?.

Calvo C. (2008)  «No es lo mismo educar el cuerpo que escolarizarlo.  Se escolariza cuando la persona, sus acciones y todo su cuerpo se enclaustra dentro de las redes de relaciones del mundo escolar» (p.179).

¿Pero cómo  le enseño entre la terapia y la educación, cómo Pedagoga Hospitalaria?, a esa mi pequeña hija, para que su proceso de inclusión al aula, partiendo de la Pedagogía hospitalaria, a la pedagogía domiciliaria y culminando con la Pedagogía regular,  sea efectivo y con calidad de vida.

Bastó con recordar en ese momento,  las palabras del maestro  Echeita Gerardo (2006)

«La inclusión es un proceso.  Es decir, la inclusión debe verse como una tarea interminable de búsqueda de mejores formas de responder a la diversidad de alumnos que aprenden.  Es sobre cómo aprender a vivir con la diferencia y aprender como aprenden desde la diferencia» (p.14)

Mi experiencia me dice que cuando se produce este debate, la propuesta radica desde la diferencia en:   Como aprender a vivir con la diversidad y aprender como aprenden desde la diversidad.

Demos respuesta a una necesidad imperante de la educación, que consagra hoy dentro de sus objetivos la inclusión, desde una alternativa pedagógica y recreativa, para el EPH en contextos de atención a la diversidad;  donde su profesión no desfallezca justo cuando el proceso de morbilidad y/o mortalidad aparezca.

Para esta labor se hace indispensable contar con educadores recreadores humanistas inmersos en la «Pedagogía de la Salud», con la capacidad de afrontar los retos que impone la vida frente a la finitud, pero también, con competencias pedagógicas y recreativas específicas y pragmáticas.

Métodos y Metodologías pedagógicas establecidas desde la construcción de conocimientos, habilidad y experiencia, para ponerlos de formas transdisciplinaria dentro de un contexto ajeno al  nuestro;    como parte del engranaje de un equipo diverso de profesionales, para un grupo  diverso de EPH desde el intercambio de experiencias, en busca de la eficiencia, eficacia y efectividad de un programa de Educación Inclusiva con calidad de vida.

Mediemos para que se eduquen con proyectos de calidad  de vida, como profesionales EPH que son y  ayudemoslos   como profesionales pedagógicos hospitalarios y  recreadores que somos,  para cuando llegue el descenso, ellos y nosotros,  aprendamos a vivir con calidad de vida.

Bibliografía

– Administración Federal de Servicios Educativos en l Distrito Federal, (2010) «Orientaciones para el desarrollo de competencias docentes hospitalarias», México, Servicios Educativos D.F.
– Administración Federal de Servicios Educativos en l Distrito Federal, (2010) «Apuntes de Pedagogía Hospitalaria»,  México, Servicios Educativos D.F:
– Casas F, (2010).   Elaboraciones de  construcciones teóricas en el aula,   Maestría en Pedagogía, Bogotá, Univ. de la Sabana
– Echeita, G. (2006) Educación para la inclusión  o educación sin exclusiones,  Madrid, Narcea S.A.
– Fundación Telefónica, (2010). «Aula en Hospitales», Bogotá, Telefónica
– Grau, C. y Ortiz, C. (2001), La pedagogía hospitalaria en el marco de una educación inclusiva, Malaga,  Ediciones Aljibe
– Huizinga J. (2000) Homo Ludenz, Colección Histórica, Alianza/Emerce
– Instituto Superior de Ciencias Médicas.   Revista Cubana de salud pública,  Vol. 28 No. 2,  Julio – Dic. Del 2002,  Ciudad de la Habana
– Irwin, E. C. (1991) «The use of a puppet interview understand children» in Play Diagnosis and Assessment,  C.E. Schefer, K. Gitlin and A. Sandgrund (edis).
– Oaklander, V. (1978), Windows to Our Children, Real People Press, Utah.
– Calvo, C. (2008).  «Del mapa escolar al territorio educativo»,  Disoñando la escuela desde la educación.  Chile, Nueva Miranda ediciones.

Por: Lina Flórez Perdomo

Fuente:  Boletín No. 114 de REDEM 15/Agosto/2012

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