De la Filosofía de la Educación al campo pedagógico hospitalario, en atención a la educación inclusiva y/o inclusión educativa

De la Filosofía de la Educación al campo pedagógico hospitalario, en atención a la educación inclusiva y/o inclusión educativa

 Las transformaciones que se generan en educación, han de estar de acuerdo con el conocimiento adecuado del ser humano como educando, definiendo paralelamente el asentamiento de toda una cultura de cambio que responda a las necesidades generales e individuales de una sociedad,  que requiere atender a la diversidad desde la educación inclusiva y/o la inclusión educativa, estableciendo la naturaleza y las características de la didáctica de la  pedagogía y de ramas fundamentales que de ella nacen, como la didáctica de la  Pedagogía  en salud.

Establecer esta cultura requiere del apoyo fundamental teórico y práctico de otras ciencias como la Filosofía y la Antropología de la educación,  que  aportan al quehacer y a los procesos educativos.  La Filosofía de la Educación ha de tener su punto de partida en los interrogantes que obedecen a una necesidad educativa descansando su mayor potencial en el desarrollo y fortalecimiento de una ética, filosofía social, teoría del conocimiento y filosofía de lo mental particularmente.

Sin embargo resulta difícil, tratándose de un problema de paciencia y persistencia,  de quienes dirigen el campo del aprendizaje, de quienes lo desarrollan desde la filosofía y quienes se dedican al arraigo fundamental de habilidades prácticas, métodos, metodologías y conocimiento específicos,  al encontrarse con     conflictos que la actual especialización del conocimiento y la división del trabajo establece.   Los saberes entre esto seres constituyen en si mismo, fuentes de renovación sostenida para nuevos aprendizajes y niveles superiores de desenvolvimiento, siempre y cuando se superen estas cuatro objeciones:

El desafío de la filosofía desde el tránsito de la imagen al concepto, productora de parábolas llena de significados aproximados  que al tener que llevarla a un plano más científico es necesarios  abstraerla para lograr la precisión, pero perdiendo la riqueza significativa, que supone en el manejo del lenguaje la clara diferencia de quienes viven el día a día en comparación con profesionales que utilizan lenguajes especializados.

El desconocimiento del carácter abierto y flexible de la Filosofía de la Educación como ciencia académica en el ámbito pedagógico y de salud,  que procura establecer el análisis del lenguaje pero que se pierde en las deducciones lógicas del sistema filosófico al llevarlos al sistema de salud.

La justificación de la Filosofía de la educación como una disciplina autónoma, que no se limite a abanderar los principios filosóficos de otras disciplinas, sino que por lo contrario logre enriquecer el campo filosófico de disciplinas que lo necesitan.

El poder de la Filosofía de la Educación sobre el sistema generalizado del crecimiento en el ámbito de la pedagogía,  incapaz de orientar su acción por la excesiva reflexión que a veces no pasan de repeticiones retocadas, sin un verdadero peso autoral y que en ultimas limitan la acción y lo más patente, el diseño y realización de los programas de formación de los pedagogos hospitalarios en el ámbito de la salud en un futuro.

Estas cuatro objeciones están dirigidas a la concepción de cómo llevar a cabo la actividad de una ciencia útil como la Filosofía Educativa, que cumple una función esencial en el orden de la actividad humana que ha de estar guiada por el conocimiento, jugando un papel primordial entre aquellos que realiza su tarea educativa  de la mejor manera posible y considerados por la filosofía educativa como, aquellas personas profesionales de la educación que ejercen un juicio responsable y  razonable sobre la acción de enseñar y aprender, proponiendo nuevos paradigmas sobre la tarea educativa en espacios no establecido socialmente ni culturalmente para ello como la pedagogía en salud.   Trasladando sus conocimientos desde la institución educativa hacia una compleja sociedad que nos permitan entender nuevas ideologías que obedecen a variadas situaciones.

El pedagogo es uno de los principales agentes de desarrollo social y su crecimiento personal es uno de los problemas fundamentales de la Filosofía educativa, la habilidad de discernir sobre planteamientos es parte del oficio que debe de adquirir, no con el interés de explicar los principios que rige esa actividad, sino, la formulación de los principios implicados en la ejecución de un habilidad que sea adecuada para la práctica de una disciplina.  Por ello la filosofía de la educación ha de extraer no solo la parábola sino también el concepto, porque de la misma manera como la filosofía puede inhibir la práctica, la práctica puede inhibir la filosofía.

Frente a la complejidad creciente de la pedagogía en contextos hospitalarios, la Filosofía de la Educación apunta hacia la formulación de un conjunto  de conceptos claros, coherentes y específicos que iluminen el ejercicio educativo;  porque si la academia no logra estimular estilos de vida desarrolladores en sus estudiantes, no deberíamos hablar de un real aprovechamiento académico y por consiguiente no sería posible establecer un dialogo fecundo sobre la educación inclusiva y/o inclusión educativa  al pretender atender a la diversidad.

El estudio de la Filosofía con miras educativas en el contexto de salud y hospitalarios requiere de elementos que respondan a las necesidades diversas de una  aldea global como son:

Claros, en el sentido de la precisión de lo que connota el significado de la palabra.

Coherentes, de manera que lo que se transmita  tenga sentido, sosteniéndose racionalmente de manera general en un contexto.

Especifico, desarrollando la capacidad de discernir sobre algo en particular sin la necesidad absoluta de verificación de términos generales, esto quiere decir, que necesitaremos  de la armonía de especializaciones, que puedan ser entendidas por personas ajenas a la materia

Conocimiento filosófico, que permita la familiarización de los temas abordados, que aunque puedan generar confusión en algunos participantes, en aquellos que son pedagogos y filósofos de la Educación no, independientemente de su formación de base

Identidad:   Identificación clara de elementos filosóficos frente a elementos metafísicos de la disciplina.

A pesar de los diversos aportes para que una ciencia como la pedagogía se establezca en el ámbito de salud, se sigue sustentando sin encontrar el proceso adecuado para su ingreso, desconociendo  y  pretendiendo que la Filosofía de la educación de respuesta al desarrollo de las tareas educativa, sin reconocer que su verdadero rol en cuanto a la filosofía practica va encaminada hacia el ofrecimiento de orientaciones que medien en la acción educativa y que aportan en este caso al contexto de hospitalario.  En conclusión,  hay que tener en cuenta para cotejar y sustentar esta ciencia, la diferencia en la comprensión de las nociones entre teoría y práctica, junto con sus variadas relaciones en el campo de salud y hospitalaria.

Por: Lina Floréz Perdomo

Fuente: Boletín No. 100 de REDEM  15/oct./2011

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